En cuanto le vió entrar supo que era de esa clase. LLevaba ya el suficiente tiempo trabajando tras esa barra como para haber aprendido a catalogar a la gente según entraban por la puerta. Y este era de esa clase, de esa clase de gente que seguro que hará algo fuera de lo norma. Primero se fijó en su vestimenta y nada parecía fuera de lugar, cincuentón, camisa, pantalones de raya... lo raro en él era su cara de agitación y que iba descalzo. Si, descalzo, pero no con los zapatos en la mano, sino que descalzo sin más. Junto a él entró otro hombre, parecía que iban juntos pero la actitud del segundo hombre decía claramente que no eran íntimos. ¿qué clase de relación tendrían?
El hombre pidió cerveza y calamares, pero una vez servido el plato.... ni los tocó. Después de la cerveza pidió vino, y después un martini, y después un pacharán y luego un café solo y después otro martini más. De repente salió por la puerta, meneando la cabeza, mascullando para sí, y durante un rato estuvo paseándose por delante del restaurante. El segundo hombre miró al camarero como diciendo 'esto no va conmigo' y el camarero entre preocupado e intrigado le preguntó a ver si su amigo se encontraba bien, a lo que el hombre contesto: "no tengo ni idea, yo sólo soy su taxista".
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